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Me licencié en Medicina en el año 2014 y me especialicé en Medicina Familiar y Comunitaria. Entendiendo la importancia del entorno para mantener la salud comencé a profundizar en la Medicina Comunitaria, a través de rotaciones en otros sistemas sanitarios (Perú y Cuba) y en el Observatorio de Salud de Asturias, referente en metodología participativa desde Atención Primaria. En los últimos años he ido comprendiendo que la salud es mucho más amplia de lo que la han considerado los modelos en los que se ha basado su desarrollo científico-técnico: El cuerpo humano no es una máquina, sino un ente vivo en continua conversación con su entorno. Entender su fisiología es la base para entender por qué y cómo enferma. El síntoma pasa entonces a un lugar diferente: de problema a mensaje. Considero que es necesario una práctica médica que contemple la totalidad de la persona: los factores, internos y externos, que influyen en su salud/enfermedad y la información propia, las dificultades y los recursos con los que cuenta. Cómo se acompañe a la persona en sus procesos de enfermedad puede marcar la diferencia entre la pasividad y el aprendizaje activo. 

Premisas

Así, algunas premisas forman parte de mi quehacer: 
1. El cuerpo es sabio, lo que hace lo hace siempre como adaptación a algo.
2. Las personas necesitan comprender para sostener.
3. Para sanar es necesario sentir. Para sentir es necesario parar.
4. El síntoma es una experiencia que saca a superficie lo que suele estar oculto. Según como sea mirado y acompañado puede vivirse como una condena o como un detonante para el aprendizaje.
5. En cualquier proceso de enfermedad hay que revisar descanso, movimiento, luz exterior, alimentos naturales, regulación nerviosa, relaciones tribales, contacto con la tierra y sentido de vida. Todo ello está fuertemente asociado a una buena salud.

Pilares

En mi abordaje a las personas trabajo con cuatro grandes pilares: información (de calidad, adaptada, que permita al paciente comprender lo que le ocurre y que genere la motivación para iniciar un cambio), reflexión (necesaria para aprender de las dificultades que se planteen en la integración de los nuevos hábitos), cuerpo (entrenar la escucha a las sensaciones corporales genera autonomía en el autocuidado) y grupo (el encuentro con el otro es un recurso de salud por sí mismo). 

Medicina

El paso del tiempo a través de las formaciones y de las experiencias profesionales y personales me ha ido entregando piezas de un puzzle de la salud que no deja de crecer. La medicina, que al principio parecía una disciplina amplia pero acotada en un marco definido, ha pasado a convertirse para mí en un acompañamiento a un ser humano que, como tal, tiene unas necesidades fisiológicas definidas y, al mismo tiempo, una historia de vida en la que encontrar sus propios recursos y dificultades, así como un cuerpo que, entre el susurro y el grito, se va haciendo escuchar. Así, hago espacio para la persona, su historia y su cuerpo, en un camino hacia la comprensión, la compasión, el autoconocimiento y la construcción activa del bienestar.